Libertad individual y navegación en solitario

Mujer navegando en solitario. Acuarela monocromática gris payne y rapidógrafos.

Esta noche he repasado anotaciones que tenía por la mesa. Ideas y temas que a veces quiero compartir pero no siempre tengo el momento o la paz mental. No ha sido una semana fácil pero todo esto de vivir no es otra cosa que esperar vientos portantes y coger mejor impulso. Así que, hay que mirar hacia delante.

Este breve post dominical va dedicado a la navegación en solitario. Pero no desde el aspecto técnico sino más bien filosófico.

A menudo he oído comentarios negativos hacia la gente que decide hacer una travesía en solitario, siendo tachados como seres egoístas. Quizá porque el ser humano tiende a hablar desde el miedo a lo desconocido y pone primero en valor, todo lo que puedes perder si algo sale mal. También he escuchado críticas sobre el notable coste que supone el rescate de una persona en alta mar si de repente se ve en un problema serio. Coste que, también aclaro, lo pagamos todos los contribuyentes. Incluyendo los que navegan en solitario.

Tampoco pretendo convencer con detalles a los que nunca han navegado, sobre la hermosa experiencia que es navegar a solas con el mar. Navegar en solitario, no es un capricho personal que se pone por encima de todo lo demás. Es una manera más de expresar lo que somos y como somos. Un canto a la libertad individual. Donde por un momento en tu vida, eres libre frente a esta sociedad controladora.

Casi me atrevo a decir, que estar en medio del océano es lo más libre que puedes experimentar en esta vida. Incluso más que los deportes de alta montaña o volar. La belleza de esa soledad no se puede describir si no la vives en primera persona.

Sé que se agradece mucho tener un segundo o tercer compañero por aquello de las guardias y los descansos, pero navegar en solitario es mucho más que todo esto. Es una especie de renuncia al sistema basado en una sociedad “gran hermano”. Borrarse un poco del mapa no es algo malo dadas las circunstancias actuales en este modelo de sociedad. Es aquí donde empieza tu verdadera libertad individual.

La navegación en solitario es un retiro voluntario donde todo lo malo y bueno de ti, puede manifestarse casi de forma consecutiva en el transcurso de una jornada. Es una experiencia para conocer los límites de cada persona. Para encontrarse con uno mismo e incluso reparar cosas de nuestro interior. Además de lo personal, también es quizá la mejor manera de plantar cara a los elementos de la física y ver cuál de los dos gana.

No es algo que recomiende si tienes familia, porque la familia sufre mientras tu disfrutas incluso pasándolo mal o muerto de miedo bajo una noche de rayos y noche cerrada. En este sentido, hay que saber encontrar el equilibrio medio para contentar a ambas partes. Por eso no me parece mal llevar equipos electrónicos y de seguimiento vía satélite para que los tuyos te tengan localizado. Personalmente a mí no me gusta porque no dejas de estar “conectado”.

Soy más de navegar con sextante y cronómetro. Radio de onda corta por si acaso y reflector de radar para, supuestamente, ser visto en las pantallas de radar de los buques que se crucen conmigo.