Cuando el martillo de Thor golpea

Buque CON-RO Cometa navegando al través de Vestmannaeyjar, Islandia. Acuarela

Tras el bombardeo mediático que supuso el accidente del portacontenedores Ever Given en el Canal de Suez y con medio mundo celebrando su final feliz, se tuvo constancia de otro buque mercante más desapercibido pero con problemas mucho mayores por el riesgo de pérdidas humanas que los de la “ballena varada” de Suez. Este caso despertó mi interés.

En la madrugada del 3 de abril, el buque de bandera holandesa Eemslift Hendrika zarpaba del puerto alemán de Bremerhaven con una cubertada de embarcaciones estibadas y debidamente trincadas para aguantar lo que se preveía una navegación complicada hasta el puerto noruego de Kolvereid. Y recalco lo de “debidamente trincadas” porque en el norte de Europa se toman bien en serio la estiba de este tipo de cargas de proyecto con destino a latitudes donde los vientos son extremadamente duros y el mar muy ingrato.

El parte meteorológico alemán y británico daba para esa semana una ventana de varios días con vientos sostenidos provenientes del cuadrante W que en un principio no causarían problemas para los experimentados capitanes que navegan por esas rutas del mar de Noruega.

Entre todos los peligros que tememos los marinos, uno de ellos es quedarnos sin gobierno o sin propulsión. Ya sea por una caída de la planta eléctrica (Black out) o por fallo mecánico severo. Y esto es lo que le pasó al Eemslift Hendrika. Quedarse sin propulsión con vientos de través y con una carga estibada con mucha altura metacéntrica sobre la coordenada vertical G, lo convierte en un tentetieso a merced del martillo de Thor.

Afortunadamente, la sobrada experiencia de los servicios de guardacostas noruegos y la eficiencia de la empresa de salvamento holandesa SMIT (que este año está haciendo buena caja por cierto), hicieron posible una toma de remolque seguro y llevarlo a destino sin más incidentes.

Resultado: tripulación evacuada debido al riesgo de hundimiento causado por las escoras imposibles que sufría el navío, parte de la carga de cubierta perdida y la pluma de la grúa popel arrancada a consecuencia del destrincaje violento que sufrió la embarcación más grande que llevaban en  cubierta.

Debo añadir que desde la aparición del concepto RO-RO y CON-RO (antes RO-LO), los buques multipropósito como el Eemslift Hendrika son tipos de mercantes polivalentes muy bien valorados por los armadores del norte Europa y que si no fuera por la pérdida de propulsión y gobierno, éste hubiera llegado a destino sin ningún tipo de problema.

Según la mitología nórdica, una de las más interesantes para mí detrás de la griega, Mjölnir (que significa demoledor) es el martillo de Thor y tanto en la Edda prosaica como la Edda poética se cita en numerosas ocasiones, siendo el arma más devastadora contra todo aquel que intente desafiar a los Æsir o deidades del Norte.

Para los marinos noruegos e islandeses el martillo de Thor se manifiesta en los temporales marítimos.