Relación de mar

El barco del agua en Cadaqués tras la tormenta. Verano de 1968. Acuarela

Sucedió todo de manera caprichosa. Insólita diría. De repente estaba allí, apoyado en la roca, junto al camino empedrado que bordeaba la cala. Quizá alguien lo olvidó o lo dejó a propósito, me temo que nunca lo sabré.

El caso es que era un libro de precioso aspecto, algo usado y con las páginas amarillentas. Encuadernado en guaflex azul veteado y en la tapa de portada, el grabado de la editorial Áncora y Delfín. Es quizá el logo editorial más bonito que he visto nunca. El delfín y el ancla me conectaba directamente con los grabados del veneciano Aldo Manuzio.

Su título La gaviota azul, de Raffaello Brignetti.

Simplemente no me podía creer aquel regalo del destino, que hizo que tuviera  en mis manos el libro de alguien que amaba el mediterráneo de una manera absolutamente sincera. El mar de una juventud, el descubrimiento del amor en los días de verano, la presencia de los faros, o barcos nocturnos como aquellos que recitaba Caballero Bonald.

La narración entre el trasatlántico y el carguero costero navegando en la noche es desgarradora y desesperante. Cuando el médico del lujoso barco da instrucciones por telégrafo al capitán del pequeño mercante, para salvar la vida a un tripulante que no respira.

Es un libro que está descatalogado, pero tenerlo en mi biblioteca es como tener una caracola de mar que nos traslada al sueño de una relación de mar si acercamos nuestro oído.

Il gabbiano azzurro