Shipspotters. Historia de una afición

El mundo de los observadores de barcos no es algo actual. Ni siquiera se puede considerar  una moda surgida por la incursión de la fotografía digital de hoy día. Internacionalmente conocido como shipspotter, el observador de barcos basa su afición en la fotografía y en la anotación y registro de los barcos que retrata. De la misma forma que existen observadores de aves, fenómenos meteorológicos, aviones, trenes, faros o arquitectura en general.

A todo este colectivo de observadores se les encasilla de manera muy injusta en el mundo “friki” o “freaky” porque tendemos a poner clichés sin conocer bien la definición correcta de las cosas.

Cuando era niño, una de mis aficiones más importantes y probablemente la motivación que me ha llevado hasta aquí fue observar los barcos. Crecí en un barrio alto de Las Palmas de Gran Canaria donde a modo de atalaya podía observarlos durante horas, anotar su nombre, puerto de matrícula, bandera, etc. Mis primeros prismáticos los compré a través de una suscripción del Reader´s  Digest que llegaba a casa cada mes. No era muy bueno pero con él lograba descifrar nombres a varias millas de distancia. También tenía una pequeña libreta donde hacía las anotaciones y registraba todo lo que consideraba interesante. Si se trataba de una maniobra de entrada o salida, anotaba también los remolcadores que habían sido nominados.

UN POCO DE HISTORIA

En el mundo antiguo el observador de barcos ya existía aunque con otros cometidos. Su especial función no solo podía prevenir de un ataque a una población costera, sino que podía ser decisivo a la hora de anunciar la arribada de naves que competían en velocidad para vender antes sus productos. Los oteadores eran capaces de reconocer en el horizonte el tipo de nave que se acercaba tan solo adivinando el aparejo o su empavesado. De esta forma se podía conocer con cierta antelación si las intenciones del visitante eran bélicas o comerciales.

A medida que la navegación evolucionaba la figura del oteador pasó a convertirse en Vigía, algunos de ellos puestos por las autoridades marítimas. Los vigías no solo eran conocedores de las muchas casas armadoras que existían sino que también usaban códigos de señales con banderas para comunicarse con los barcos que se aproximaban a los puertos. En la ciudad de Cádiz, las muchas torres de vigía que existieron eran construidas por los comerciantes y armadores de barcos por una mera  cuestión de estrategia comercial. La torres de vigía evolucionaron hasta convertirse en semáforos y se mantuvieron hasta bien entrado el siglo XX como por ejemplo el de Montjuic en el puerto de Barcelona, Porto Pí en Palma de Mallorca, La Magdalena en Santander o Anaga en Tenerife. Hoy día los vigías están integrados en los Servicios de Practicaje de cada puerto y en los Centros de Coordinación de Salvamento y Sistema de Control de Tráfico Marítimo (VTS).

Acuarela de la Torre Tavira, Cádiz

LA FOTOGRAFÍA Y EL REGISTRO

Al ser uno de los primeros medios de transporte en toda la historia de la humanidad, los barcos siempre han gozado de admiración. La curiosidad que despiertan es enigmática y evocadora, a menudo difícil de expresar. Con la aparición de la fotografía a finales del siglo XIX, esa fascinación se ha podido registrar de manera gráfica y poco más tarde, convertirse en una afición hasta nuestros días.

Es a partir de los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo cuando la figura del observador de barcos amateur empieza a sumar adeptos. Provistos de cámara de fotos, prismáticos y libreta comienzan a registrar los barcos que entran o salen de los puertos. A menudo ofrecen sus fotografías a periódicos o editoriales y facilitan a éstos datos relevantes como la compañía naviera, de donde provienen o hacia donde van.

Repasando mis notas acerca de este tema, me he interesado en la biografía de Berenice Abbott (1898-1991) una de las mujeres pioneras más relevantes en la historia de la fotografía y he podido averiguar que en los años cuarenta ya fotografiaba barcos en los muelles del puerto de  Nueva York. Probablemente la cercanía de su estudio en el 50th de Commerce Street a los muelles donde atracaban los míticos trasatlánticos que venían de Europa, despertó en ella el interés por los barcos. Cargada con su inseparable y aparatosa cámara Graflex Pacemaker, se fijaba sobre todo en los remolcadores por el poder que ejercían sobre los buques más grandes y cada vez más vulnerables a medida que se acercaban a los muelles.

Acuarela de Berenice Abbott en el Pier 90 de la Cunard, fotografiando la arribada del Queen Mary. A su izquierda silueta del Normandie de la CGT en el Pier 88, Nueva York

En España, a mediados de los años sesenta aparecen observadores de barcos en diversas ciudades portuarias como Teodoro Diedrich en Santander, Galilea Palau en Barcelona o Camil Busquets. Este último especializado en buques de guerra de la Armada. Prueba de su afición es el enorme legado documental que dejaron a todos los entusiastas de los barcos.

ACTUALIDAD

Los tiempos pasan y los medios fotográficos también son más avanzados. Aparece la fotografía digital que además podemos compartir en tiempo real a través de las redes sociales. Atrás quedan los revelados de carretes, y las cajas de fotos guardadas en estanterías con fichas y anotaciones. Todo o casi todo está digitalizado.

El shipspotter se adapta a los tiempos a la misma velocidad con la que los barcos se modernizan y cambian su fisionomía. Por contra, también los puertos cambian y se vuelven zonas más inaccesibles para la observación y fotografía de buques. La afición empieza a proliferar no solo en España sino en todo el mundo, siendo las zonas de mayor tráfico portuario los lugares donde hay más aficionados. Lugares como Hoek Van Holland  en los aproches a Rotterdam, o la Bahía de Algeciras en Cádiz, el Bósforo, Le Havre, La Valletta, Singapur, Long Island, etc.

En España existen numerosos shipspotters que publican en las redes sociales las fotografías de los barcos que más llaman su interés.  Aunque sé que hay más de los que creo, nombraré los más conocidos por mí, algunos de los cuales, mantengo una excelente relación de colaboración por mi trabajo de ilustración.

En Vigo están Fernando Montes o Javier Alonso. Gracias a su fotografía actualizada, podemos ver las botaduras de las nuevas construcciones en la ría, ver la llegada o salida de toda clase de buques de pesca ya sea bajura o altura, cocheros, o cruceros.

En el puerto de Algeciras, una de las zonas de mayor tráfico marítimo de España y Europa están entre otros, ShipsPhotos, Juan G. Mata , Salvador de la Rubia o el Patrón de remolcador Javier Galo Monge

En Valencia, Gandía, Sagunto, Castellón o Cartagena, tenemos a  Manuel Hernández Lafuente, uno de mis preferidos por la calidez de sus fotografías. Capitán de la Marina Mercante y fotógrafo experimentado, su estilo inconfundible proporciona muchas referencias que aporta a sus composiciones como por ejemplo, la pose, la luz o los tonos. En Valencia también está Antonio Alcaraz Arbelo. Su web Harbour Pilot es muy interesante.

En Tarragona está Àfrica Uyá, una observadora de barcos que nos muestra cada día el movimiento de un puerto muy activo por su estratégica situación junto al polo petroquímico más importante del Sur de Europa. Su trabajo como controladora en el CCS de Tarragona es el propio de un Vigía y ello le permite fotografiar entre otros, a los graneleros o quimiqueros que visitan asiduamente este puerto. También en Tarragona fotografían los Prácticos como Marc Vela

En Barcelona tenemos también al historiador e investigador naval Toni Casinos o a Jordi Montoro. El puerto de Barcelona también es un puerto interesante por la variedad de tráficos y tipología de buques.

En Santander  está el Capitán José Luis Díaz Campa que fotografía los barcos que entran o salen de la capital cántabra.

Sé que me dejo muchos más atrás.

Aunque muchos de ellos tienen su propia web o blog y son muy activos en las redes sociales, hay un lugar en internet donde confluyen todos los shipspotters del mundo. Ese sitio se llama shipspotting. Aquí podréis encontrar una base de datos de alrededor de tres millones de fotos de buques fotografiados en los últimos sesenta años.

SKETCH DE UN SHIPSPOTTER EN HAMBURGO