Momentos en el mar

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Muchos sabéis que uno de mis pintores favoritos fue Joseph Mallord William Turner. Su dominio de la luz en la acuarela y su sutil uso de los pinceles a la hora de sugerir objetos es algo que me ha fascinado siempre. Al hilo de este tipo de pinturas paisajísticas y con un grado importante de romanticismo, os muestro este tema que en mi manera de entender mi profesión como marino, podría definir como un “momento en el mar”.

Justo hace un mes recibí un encargo muy especial para mí, porque además de venir de alguien que es compañera de profesión (cosa que siempre me alegra) la ilusión se ve doblemente motivada al ser una de las primeras mujeres de España en obtener el título de Capitán de la Marina Mercante. Hablo de la bilbaína Idoia Ibáñez Ozores, que me ha autorizado a compartir con vosotros este tema inspirado en uno de sus momentos en el mar. Concretamente en el puente del buque-tanque Calvo Sotelo de Campsa.

Puedes estar zarpando de un puerto o en alta mar, que una puesta de sol o un atardecer, siempre te deja sin palabras. Si en tierra firme ya nos parece algo sublime, imaginaos cuando lo único que tienes por delante es la proa de tu barco y te adentras en la inmensidad mientras las olas de un tiempo fresco rompen en la proa.

Todas esas luces indescriptibles, que muy difícilmente se pueden representar tal cual vemos porque el cielo va cambiando por segundos y solo la memoria gráfica ayuda a que no olvidemos todos esos instantes. Toda esa mar que ha embarcado en la última ola y ahora recorre la cubierta buscando por donde volver allá abajo. En el puente alguien tose mientras sientes una vez más la vibración que estremece al buque tras romper con otra ola. La radio VHF habla en el idioma del mar. Comunicaciones de otros barcos que a lo mejor no ves, pero están ahí. Fuera de las cuatro millas, te despides de la estación de prácticos, y solo entonces, te quedas a solas con todas esas luces que parecen incendiar el cielo.

He disfrutado mucho con este tema y además ha sido un honor para mí. Agradezco mucho las sugerencias de Idoia, no solo del momento vivido a representar, sino también desde la perspectiva artística, puesto que ella también pinta.

El buque-tanque Calvo Sotelo fue construido en 1977 por la Empresa Nacional Bazán en Ferrol y fue gemelo del Campodola, ambos operados por Campsa y después por CLH (Compañía Logística de Hidrocarburos). Después de veintiocho años de vida marinera se desguazó en Chittagong en el año 2005.

Fue en 1979, dos años después de la botadura del Calvo Sotelo cuando las mujeres pudieron comenzar a cursar estudios de Náutica en España y en torno a los años noventa cuando comenzaron a tomar mando en los buques. Hoy día, desgraciadamente seguimos estando por debajo de la media europea en materia de igualdad en las profesiones del mar.

Idoia es una de esas pioneras.