Escena costumbrista en el puerto de Muros. Galicia.

no copies esto pide permiso

Siguiendo con las publicaciones que subo cada final de semana hoy os enseño una obra reciente, fruto de un encargo dentro del programa “Apadrina una pintura 2020”.

La escena está ambientada en la Ría de Muros y Noia en Galicia, a finales del siglo XIX, momento en el que el puerto de Muros tenía una actividad pesquera muy importante gracias a la industria conservera que se había asentado en la comarca. Una de esas familias provenientes de Cataluña fue la mítica Casa Portals, muy conocida por las “muradanas” y “muradanos” (gentilicio de Muros). Bajo la marca comercial LA MURADANA, esta familia exportaba pescado en salazón y más tarde conservas en aceite de su producto estrella, las sardinas.

Y como toda casa comercial de la época donde la exportación era su modo de vida, tuvieron también varios barcos propios, dedicándose además a la actividad naviera. En base a esto quisiera explicaros algunos detalles de la escena representada

Según el encaje inicial hay varios factores muy importantes para mí, que son el componente humano, los barcos protagonistas, los barcos secundarios y la perspectiva.

COMPONENTE HUMANO: Situando al observador en la rampa del varadero principal del puerto, se puede contemplar en un primer plano a la xente do mar (gentes del mar). De izquierda a derecha tenemos a un pescador trasegando en su barca, otro de más avanzada edad limpiando pescado en la orilla de la rampa y a la derecha una pescantina esbelta y sonriente con unas cestas de pescado de la época. Normalmente las mujeres iban de luto riguroso y más si habían perdido algún ser querido en la mar, con lo cual su vestimenta solía ser monocolor. Sin embargo me apetecía que esta figura transmitiera algo de energía positiva al rudo y precario trabajo de aquellos tiempos. En este primer plano he añadido unas gaviotas revoloteando alrededor del pescado.

BARCOS PROTAGONISTAS: Según el esbozo inicial, la idea era colocar abarloados en el centro-izquierda y en segundo plano a dos de los Bergantines-goleta que la Casa Portals tenía en propiedad. Concretamente el Alejandro (izquierda) y Rosa (Derecha). Abarloar dos barcos casi idénticos en eslora y además de vela no es fácil puesto que hay que tener cuidado de no “tocarse las arboladuras”. Para ello se labora con la jarcia de las vergas de manera que los penoles no se toquen entre sí y evitar que se produzcan averías con los balanceos. Como se puede apreciar, el bergantín-goleta Rosa está cargando salazón en toneles y barricas de madera que las barcas le llevan al costado. También se puede apreciar que algunas velas tienen rizos largados para facilitar las tareas de reparación o secado del velamen.

Para los más puristas el fondeo no suele ser tan cercano a la rampa, pero en días de calma absoluta y sin viento se decidía que fuera así para que las barcas que llevaban el salazón al costado de los barcos no empleasen tanto tiempo en la navegación y así la carga fuese más rápida. El fondeo era más abierto teniendo además en cuenta las corrientes causadas por la pleamar y bajamar.

BARCOS SECUNDARIOS Y PERSPECTIVA: Llamo barcos secundarios a aquellos que utilizo para dar profundidad y perspectiva a la escena. A veces no son barcos reconocidos pero si es importante para mí saber que están. Así que de izquierda a derecha se aprecian veleros “salineros” del Mediterráneo esperando viento para zarpar, Dornas y Traíñas de pesca (embarcaciones autóctonas de la costa gallega con vela al tercio y mística) y a la derecha, un vapor costero entrando en lastre con poca máquina buscando tenedero para fondear y esperar su turno de carga. La silueta del lado sursureste (SSE) de la ría con el Barbanza al fondo, terminan la obra.

La técnica usada es acuarela y algunos toques de gouache.