El arte de modelar barcos. Modelos Navales Blanco.

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Acuarela del Vapor CABO MACHICHACO de Ybarra y Cía. y Pedro Blanco Álvarez.

Imaginemos que todo empieza con un boceto. De esta forma podríamos decir que el procedimiento inicial en la construcción naval se repite siempre desde que hay registros, solo que hoy los medios son mucho más avanzados a la hora de diseñar. Si ya los egipcios esbozaban sus diseños de naves sobre papiros, hoy se hace lo mismo con otras herramientas más sofisticadas.

Al dibujo le sigue construir el modelo a escala, la réplica. Atrás han quedado largas reuniones de trabajo en las oficinas del armador. En esa mesa donde se visualizan las ideas, los planos y los cálculos no solo estructurales, sino también los económicos.

Modelar barcos a escala es una disciplina que está muy ligada al dibujo de los mismos. En la mayoría de los casos, el modelista se guía por los planos de formas, estructuras o apéndices. Todo tiene que tener la medida y el tamaño exacto. Porque si no, sería cualquier cosa menos un modelo a escala.

Antes de iniciarse la construcción real del buque, el armador tendrá su modelo a escala sobre la mesa y se podrán hacer cuantas modificaciones se precisen para después iniciar la construcción a tamaño real en el astillero. Las pruebas hidrodinámicas del modelo y hacerlo navegar en un canal de experiencias (Ver por ejemplo CEHIPAR), determinarán su comportamiento en “aguas reales”.

España ha tenido y tiene buenos modelistas navales no solo en el campo profesional sino también en el amateur, puesto que modelar barcos es sobre todo  una afición que requiere dedicación y paciencia. No es un hobby apto para impacientes.

Hoy quiero destacar la figura del modelista naval cántabro Pedro Blanco Álvarez. La obra de este artesano de la construcción naval a escala es descomunal se mire por donde se mire. Sus cuarenta años dedicados a la profesión y más de ochocientos modelos realizados con técnica, precisión y sobre todo mucho cariño, dan habida cuenta del enorme legado que por suerte, transmite a la segunda generación en su taller.

La actividad de Pedro Blanco es principalmente profesional puesto que son muchos los astilleros y armadores que se ponen a la cola para adquirir una de sus obras. No solo en el panorama nacional sino también en el extranjero.

La cosa no queda aquí, porque Pedro es un amante de la navegación a vapor y confiesa abiertamente que esa época es la que más le apasiona. Por eso se entiende que en su taller convivan modelos en serie de modernos buques quimiqueros o remolcadores de última generación  listos para ser enviados a cualquier parte del mundo, con vapores de principios del siglo pasado.

Esta afición dentro de su profesión es lo que ha hecho que su obra de época haya encontrado usos didácticos en museos, exposiciones o ponencias. La tragedia del vapor Cabo Machichaco en la ciudad y puerto de Santander ha sido una de las obras más monumentales que Pedro ha realizado con el solo fin de mostrar de una manera visual y realista lo que es considerado como el accidente civil más devastador del siglo XIX. En su exposición Inmersión al Cabo Machichaco Pedro disecciona con precisión forense el escenario de la tragedia a través de un diorama espectacular hecho a escala sobre cómo quedó el buque tras la explosión, y junto con él, la primera línea del muelle y la fachada marítima de la ciudad. Además de esta obra de alto valor didáctico, Pedro realizó una “caja mágica” donde se puede apreciar el interior del buque a través de un juego de imágenes que se superponen en el modelo.

Su compromiso con la historia marítima no solo se puede conocer en sus exposiciones monográficas o compartidas dentro del calendario de eventos de la Asociación de Amigos del Museo Marítimo de Cantabria, de la que forma parte como actual Presidente, sino que  también se puede ver reflejado en sus dos libros editados.

Mas información sobre su obra, exposiciones y libros: Modelos Navales Blanco