Cía. Trasatlántica Española y Wagon-Lits. Ferrocarril y barco.

no copies esto_pide permiso

Composición de coches-cama de la Compagnie Internationale des Wagon-Lits junto al buque de pasaje Juan Sebastián Elcano en el muelle Marqués de Comillas del puerto de Cádiz. Acuarela y gouache.

La ilustración que hoy comparto tiene su origen en la correspondencia que mantengo con mi colega en historia marítima D. Vicente Sanahuja del sitio Vida Marítima, y que está relacionada con la historia de la Cía. Trasatlántica Española y sus líneas de pasaje y carga.

En una ocasión hablamos de los trenes-expreso que llegaban con pasaje a Cádiz para embarcar en los trasatlánticos que zarpaban hacia América. Me interesaba mucho la idea de ilustrar una escena en la que pudiese combinar el binomio ferrocarril-barco con el mundo de los viajes, puesto que ambos temas siempre me han parecido algo fascinante.

De siempre han existido y existen redes auxiliares de ferrocarriles de carga que transitan por los muelles y dársenas, con ramales que se trazan de forma paralela a las líneas de atraque de los buques, pero buscaba algo relacionado con los viajes de pasajeros por ferrocarril y que continuasen por barco.

A principios del siglo pasado hubo un ramal de ferrocarril auxiliar dentro del puerto de Cádiz que permitía a los trenes de pasajeros “abarloarse” al costado de los buques de la Cía. Trasatlántica Española en el Muelle Marqués de Comillas. Entre otros trenes que usaban la red de ferrocarril española, estaba la mítica compañía belga de coches-cama Wagon-Lits que ofrecía la opción de viajar en tren hasta pie de buque, dentro del servicio Sud-Atlantique Paris-Cádiz-Algeciras, entrando por Irún y bifurcándose en Madrid con dos ramales diferentes. Uno hacia Lisboa y otro hacia el Sur de España.

A pesar de que viajar por tren en aquellos años también era sinónimo de viajes penosos en tercera clase en trenes atestados de emigrantes que buscaban una mejor vida, la compañía Wagon-Lits ofrecía la opción de viajar más cómodamente para el que se lo pudiera permitir en vagones realmente confortables y cómodos. Verdaderas joyas rodantes que he decidido ilustrar junto al flamante trasatlántico Juan Sebastián Elcano de la Trasatlántica.

Gracias Vicente.