Estudio con rapidógrafo del buque MONTE SOLLUBE de Naviera Aznar.

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Esta mañana entre el duermevela y el desayuno, pensaba en los buques “tramp” de la Naviera Aznar, MONTE SOLLUBE, MONTE PALOMARES y MONTE SAJA. Elegantes barcos construidos en los Astilleros Euskalduna que hoy recuerdo con este estudio del MONTE SOLLUBE, vista hacia proa desde la bodega número 5.

Técnica: dibujo alzado con rapidógrafo del 0,05

Ejercicio de gratitud

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Hola amigas y amigos

El pasado día 6 de Septiembre quedaba clausurada en el Museo Marítimo del Cantábrico la exposición de pintura SANTANDER MARÍTIMO, que desde finales de Julio había estado abierta al público. Hoy no vengo a hablaros de mi pintura, sino de las personas que han contribuido para que se hiciera posible este proyecto. Hoy toca dar las gracias de nuevo.

La lista de colaboraciones en todo el proceso de ejecución es numerosa y espero en este post, no dejar a nadie atrás.

Debo decir que detrás de este trabajo, siempre ha estado la figura del que personalmente considero el mejor modelista de barcos que tiene este país, Pedro Blanco Álvarez. Su lealtad, apoyo y predisposición han sido determinantes en todo el recorrido de esta exposición. De no ser por él, esto hubiera sido otra cosa. Además de todo lo dicho, Pedro es un gran amigo mío, cosa que aprecio por encima de todas sus virtudes.

Pedro forma parte de la Asociación de Amigos del Museo Marítimo del Cantábrico, a la cual pertenecen otros miembros amigos como D. Alberto Mantilla, D. Valentín Martínez, D. Juan Peña, D. Luis Gómez, D. Ángel López, D. Francisco Bolado y muchos otros. Gracias a la aportación de cada uno de ellos y a la Asociación en sí, la exposición ha tenido un apoyo institucional muy importante desde el principio. Todos ellos me han proporcionado un amplísimo conocimiento de la historia de Santander y su puerto.

También quiero dejar constancia de mi agradecimiento a la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria que me ha facilitado el espacio del Museo Marítimo del Cantábrico. Tanto el director del museo, D. Gerardo García Castrillo como su estupendo equipo, se han empleado a fondo de principio a fin para que todo estuviera en su sitio y en el lugar adecuado. Quiero resaltar especialmente la labor de Lucía Fernández Granados, comisaria de la exposición. Su profesionalidad y buen hacer ya forman parte del éxito de esta muestra de pintura.

En el apartado de enmarcación, también quiero tener unas palabras hacia el taller de enmarcado Quadro de Santander. Antonio ha demostrado una vez más su sobrada profesionalidad en cada uno de los cuadros preparados para la muestra. Además con su eficacia, método y rapidez contribuyó a cumplir los plazos que las fechas de la inauguración exigían.

Además de estas importantes colaboraciones, quiero agradecer también el apoyo prestado de otros “amigos” de mi pintura en la fase de documentación de algunas obras. Entre ellos a D. Fernando Basterrechea y D. Luis Jar Torre.

Y por último, dar las gracias a todos esos miles de visitantes que se han interesado en mi trabajo y han visitado la exposición, y también a los que no pudieron asistir, pero que desde la distancia me han apoyado desde el principio.

A todos vosotros, familia y amigos, MUCHAS GRACIAS!

De repente, un barco en el papel.

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Esta mañana estuve probando un nuevo set de lápices de la firma inglesa Derwent y la verdad es que me ha sorprendido gratamente el comportamiento de éstos sobre el papel. Desde mi opinión personal, me gusta mucho como se mezclan los diferentes grados y se pueden obtener unos difuminados muy logrados y evocadores. También me gusta como se comporta la madera al sacar punta.

La historia de esta marca de lápices está ligada directamente al hallazgo en el Siglo XVI de las primeras minas de grafito en el valle de Borrowdale, en el condado de Cumberland. Más concretamente en  el corazón del Parque Nacional Lake District. La firma Derwent tiene su cuartel general en la localidad de Workington muy cerca de allí y a orillas del mar de Irlanda. Además tiene un curioso “museo del lápiz” en la localidad de Keswick en el que se puede conocer la fascinante historia de su fabricación artesanal, o los curiosos lápices de la Segunda Guerra Mundial, con los que el ejército británico ocultaba mensajes secretos o pequeños mapas en las partes huecas de su núcleo.

Una historia interesante.

La deseada ciencia de las proporciones

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Estos días he estado repasando apuntes sobre igualdad, semejanza, simetría, proporcionalidad, equivalencia y escalas. Ya sabéis, todo eso que estudiábamos cuando éramos niños y que algunos recordamos todavía, aunque se nos haya olvidado todo lo demás. Reconozco que siempre fui un negado en el uso de la regla y me encontraba más cómodo sólo con el lápiz y el papel. Pero a veces el rigor es obstinado, las reglas son obligatorias, y la precisión necesaria.

Cuando proyecto una escena para ilustrar, lo primero que hago es estudiar los barcos desde una visión romántica y artística. Decido cómo y de qué manera los presento en el dibujo. A veces me interesa el entorno que rodea ese momento en el tiempo, y otras, me concentro en el mismo buque. El caso es que dibujar barcos me produce placer, y también conflictos geométricos: no pocas veces tengo que combinar la delineación con el dibujo a mano alzada.

Para ello realizo esbozos muy concretos y con la idea ya definida de lo que quiero hacer. Los barcos son formas que casi siempre se diferencian entre sí, en tamaño y proporción. Cuando manejo fotos y observo las proporciones de unos y de otros, tengo que descartar lo que yo denomino “los tamaños imposibles”. Y, ¿qué esto de los tamaños imposibles?, pues es muy fácil. A veces hay objetos fotografiados que en la realidad ya presentan dimensiones difíciles de explicar y que condenarían mi dibujo a no ser “creíble”. Personalmente huyo de estos modelos porque no me veo capaz de defender ante la crítica, ese trabajo hecho. Lo mismo me pasa con los paisajes.

A veces un paisaje no se puede pintar. Pongo como ejemplo ciertos fenómenos atmosféricos, que son realmente impresionantes, y que no se pueden representar de manera artística. Todos hemos visto alguna vez nubes inexplicables en el cielo, con formas indescriptibles que no se pueden pintar. Soy de los que pienso que hay cosas que es mejor dejarlas así.

Además de todo lo dicho, debo añadir que los barcos se comportan siempre de una manera muy suya, y que esto a veces complica el dibujo. El movimiento de los barcos es la resultante de un juego de fuerzas sumamente complejo. Por tanto debo tener en cuenta factores como las aguas que navegan, el viento, sus dimensiones y por consiguiente cómo reaccionan según su desplazamiento. Para hallar el dibujo perfecto de estos caprichosos temas, es necesario jugar con muchas componentes. La perspectiva, la escala, la información contrastada a través de imágenes,  conocer los barcos desde dentro y por supuesto, tratar de aplicar lo que yo llamo, la deseada ciencia de las proporciones.